
Bebé, ¿qué te molesta?
El dolor de estómago es un problema común en la infancia. En la mayoría de los casos es benigno y recurrente, y basta con el diagnóstico que pueda darnos el pediatra. Sin embargo, para los más pequeños puede deberse a cólicos, gases, reflujo, estreñimiento o, en algunos casos, a migrañas.
Si tu bebé muestra signos de malestar, es importante observar su evolución y consultar con el pediatra para recibir la orientación adecuada. Aquí tienes una guía para reconocer rápidamente los síntomas y aliviar las molestias.

Dolor de pancita en bebés: causas y síntomas
El dolor abdominal es uno de los trastornos más frecuentes en la infancia. A menudo es el indicio de una gastroenteritis viral o consecuencia de una comida abundante, pero también existen otros dolores recurrentes sin una causa orgánica clara y que no comprometen la salud del bebé.
Por ser difícil de diagnosticar en niños que no pueden hablar, los pediatras suelen atribuirlo a factores funcionales o abdominales. Si no están bien definidos, puede ser relacionado con circunstancias como una baja tolerancia al dolor, estrés o ansiedad. En ocasiones, también se debe a una respuesta exagerada del intestino a ciertos estímulos, como la distensión abdominal o la motilidad intestinal acelerada.
Algunos bebés sufren estos problemas en los primeros meses de vida y pueden presentar molestias debido a cólicos, reflujo gastroesofágico o estreñimiento. Hay estudios que sugieren que el estrés al nacer y la continuidad de estos hábitos en la infancia pueden derivar en síntomas más intensos durante la adolescencia, como el síndrome del intestino irritable.
Estreñimiento en bebés, ¿es normal?
Algunos bebés tienen dificultades para evacuar y pueden esforzarse y llorar sin conseguir defecar. Esto se conoce como disquecia del lactante, un trastorno funcional en el que el bebé aún no coordina bien los músculos necesarios para la defecación. Es un fenómeno normal y no requiere tratamiento.
En niños mayores con estreñimiento persistente, el pediatra puede recomendar cambios en la dieta, como el uso de fórmulas especiales o modificaciones en la alimentación de la madre lactante.

Llanto inconsolable y exposición al cólico
Uno de los problemas más comunes en los primeros meses de vida son los cólicos del lactante, caracterizados por un llanto inconsolable que se produce varias horas al día, especialmente en la tarde-noche. Aunque puede ser angustiante para los padres, los pediatras indican que no se trata de una enfermedad ni un problema de salud.
No existen medicamentos eficaces para tratar los cólicos infantiles. A veces, se recetan fármacos a base de simeticona para reducir la producción de gases, pero su efecto es temporal. También se ha investigado sobre los probióticos, aunque su efectividad sigue sin estar respaldada por evidencia concluyente.
Los pediatras recomiendan adoptar ritmos regulares de sueño y vigilia, consolar al bebé con contacto físico y mantener una actitud tranquila, ya que el estrés de los padres puede influir en la reacción del bebé.
¿Podría ser una cuestión neurológica?
Algunos niños pequeños que sufren de migrañas pueden presentar síntomas similares a los problemas digestivos y experimentan dolor abdominal localizado, náuseas y vómitos recurrentes, lo que se conoce como equivalentes migrañosos.
Reflujo gastroesofágico: ¿normal o preocupante?
El reflujo gastroesofágico es una de las causas más frecuentes de malestar en los bebés. Ocurre cuando la leche regresa del estómago al esófago después de la alimentación. En la mayoría de los casos, se trata de un proceso fisiológico y no de una enfermedad.
Los bebés que pasan la mayor parte del día en posición horizontal pueden presentar episodios de regurgitación frecuente. En casos severos, cuando hay pérdida de peso o síntomas graves, se realizan pruebas específicas como una pHmetría o endoscopías. El tratamiento con fármacos solo es necesario en situaciones más graves. Si el bebé crece bien y se alimenta normalmente, no hay razón para alarmarse ni someterlo a estudios innecesarios.
¿Cuándo acudir al pediatra?
Los padres deben estar atentos a ciertos signos que podrían indicar problemas más serios y consultar con el pediatra si el bebé:
- Presenta vómitos con sangre.
- Tiene fiebre alta sin una causa aparente.
- Presenta distensión abdominal severa.
- Pierde peso o deja de alimentarse adecuadamente.

En la mayoría de los casos, el dolor abdominal en los bebés no es motivo de alarma y puede manejarse con paciencia y observación. Un control regular con el pediatra ayuda a monitorear la evolución del bebé y a tranquilizar a los padres.
3 Claves para una buena rutina del sueño
Fomentar hábitos de sueño saludables desde una edad temprana es una inversión en el bienestar a largo plazo de nuestros pequeños. ¿Qué podemos hacer?

1. Rutina relajante antes de dormir
Establece una rutina calmada antes de acostarse, como leer un cuento o escuchar música suave, ayuda a indicarle al cerebro que es hora de relajarse y prepararse para dormir.
2. Ambiente propicio para el sueño
Mantén la habitación oscura, tranquila y a una temperatura agradable.
3. Horarios regulares de sueño
Intenta mantener horarios consistentes para acostarse y despertarse, incluso durante los fines de semana. Esto ayuda a regular el reloj biológico de tus pequeños, facilitando un sueño reparador.
En definitiva, el sueño es una pieza fundamental en esta gran aventura de criar a nuestros hijos.
Comprender que el sueño no es solo descanso, sino una herramienta poderosa para su crecimiento y aprendizaje, nos ayuda a construir un camino hacia un desarrollo pleno y equilibrado.

Consecuencias de la falta de sueño en los más pequeños
¿Alguna vez has notado a tu pequeño más irritable después de una noche de sueño interrumpido? La falta de sueño puede convertir cualquier día en una montaña rusa emocional. Pero no solo eso; científicos también han encontrado que la privación del sueño está vinculada a un mayor riesgo de problemas de salud, como la obesidad infantil. Un sueño adecuado es como una receta mágica para el bienestar general.
La llegada del bebé
El nacimiento de un bebé no solo transforma la vida de la madre, sino también la dinámica de la pareja y la estructura familiar. La maternidad es un proceso de cambios profundos, donde el apoyo, la paciencia y la confianza en uno mismo juegan un papel fundamental.

El papel de la pareja en la maternidad
Cuando un bebé llega al mundo, no solo nace un hijo, sino también una nueva dinámica familiar. La relación de la madre con su pareja se verá inevitablemente transformada, pero esto no tiene por qué ser un cambio negativo. Al contrario, si se maneja con consciencia y apoyo mutuo, puede fortalecer la relación y el bienestar del bebé.
Uno de los roles más importantes de la pareja en esta etapa es sostener y proteger lo que se conoce como la díada madre-bebé. Este vínculo es esencial para el desarrollo del recién nacido, y la pareja también debe asegurarse de que la madre tenga el espacio y la tranquilidad necesarios para establecer una conexión sólida con su hijo.
Además, la pareja desempeña un papel clave en la gestión del entorno. Poner límites a la familia política y a las amistades, asegurándose de que la madre y el bebé tengan su propio espacio para descansar y adaptarse, es una función crucial en este período. Crear un ambiente de contención y respeto permitirá que la familia se adapte con mayor serenidad a esta nueva etapa.
Confía en tu instinto y date el tiempo para adaptarte
La maternidad no es solo un cambio externo, sino también una transformación interna. Desde el momento en que nace un bebé, la madre experimenta una montaña rusa de emociones, dudas y aprendizajes. En este proceso, confiar en el propio instinto es clave.
Si observamos la familia como un sistema en constante movimiento, nos daremos cuenta de que cuando un miembro cambia, el resto debe reajustarse. Así sucede con la llegada de un bebé: la pareja y el entorno se reorganizan, y cada persona encuentra su nuevo rol en la dinámica familiar.
Este periodo de transición requiere tiempo y paciencia. Adaptarse a la maternidad es un proceso de luces y sombras, donde la incertidumbre es completamente normal. Habrá momentos de duda, miedo e incluso frustración, pero es importante recordar que la biología ha preparado a las madres para este camino. Confiar en la propia capacidad de cuidar y nutrir a su bebé puede devolverles la tranquilidad en los momentos difíciles.
Es fundamental también aceptar que nadie nace sabiendo ser madre. Todas atravesamos un proceso de prueba y error, aprendiendo en el camino. No se trata de ser una madre perfecta, sino una madre presente, que atienda las necesidades de su bebé con amor y paciencia.
La maternidad sin presiones: lo estás haciendo bien
Uno de los mayores desafíos de la maternidad es la presión social y personal por “hacerlo todo bien”. Pero la realidad es que cada madre tiene su propio ritmo, y cada bebé también. Cometer errores es parte del aprendizaje y equivocarse no significa fallar como madre.
Tu bebé no necesita perfección, sino amor, atención y disponibilidad emocional. La clave está en escuchar tu instinto, pedir apoyo cuando lo necesites y permitirte vivir la maternidad con autenticidad y sin culpas.

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5 Tips para la recuperación posparto

1. Kegel: Fortalece el suelo pélvico y previene incontinencia. Inicia a las 24 h (parto vaginal) o 7 días después (cesárea).
2. Respiración: Mejora cicatrización e inflamación. Haz respiraciones profundas a diario.
3. Hidratación y alimentación: Bebe agua y consume proteínas, fibra y grasas saludables para recuperarte mejor.
4. Descanso: Duerme cuando el bebé duerma y pide ayuda. Evita el estrés para una mejor cicatrización.
5. Movimiento: Camina suavemente para mejorar la circulación. Aumenta la actividad poco a poco.
Salpullido por calor: causas, síntomas
y soluciones
El salpullido por calor, también conocido como miliaria, es un problema común en bebés y niños pequeños, especialmente en climas cálidos o húmedos. Ocurre cuando el sudor queda atrapado en los poros bloqueados de la piel, causando irritación y pequeños granitos rojos. Los bebés son particularmente propensos a este problema, ya que su sistema de regulación térmica aún está en desarrollo.
¿Por qué aparece el salpullido por calor en bebés?
Los niños menores de 3 años tienen glándulas sudoríparas inmaduras, lo que dificulta la evaporación del sudor. Cuando el sudor se acumula y los poros se bloquean, aparecen pequeñas protuberancias, enrojecimiento e incomodidad en la piel.

Factores que pueden desencadenar el salpullido por calor:
- Temperaturas altas y humedad.
- Ropa ajustada o de materiales sintéticos que no permiten que la piel respire.
- Fiebre que aumenta la sudoración.
- Ambientes cerrados y poco ventilados.
- Uso excesivo de lociones o cremas espesas que obstruyen los poros.
Síntomas del salpullido por calor
El salpullido suele aparecer en áreas donde se acumula el calor y la humedad, como:
- Cuello y nuca
- Axilas
- Pecho y espalda
- Pliegues de los codos y rodillas
- Zona del pañal
Los síntomas más comunes incluyen:
- Pequeños granitos rojos o transparentes.
- Piel irritada y con picazón.
- Enrojecimiento en las zonas afectadas.
- Incomodidad, especialmente si el niño está sudando mucho.
Cómo aliviar el salpullido por calor
Sigue estas recomendaciones para aliviar la irritación y prevenir que empeore:
1. Mantén su piel fresca y seca
Evita la sudoración excesiva manteniendo una temperatura ambiente fresca. Usa ventiladores o aire acondicionado y evita exponerlo al sol por períodos prolongados.
2. Ponle ropa ligera y transpirable
Elige ropa de algodón suelta y evita materiales sintéticos. No abrigues demasiado a tu hijo, incluso si crees que podría tener frío.
3. Baños con agua tibia y sin jabones irritantes
Dale baños cortos con agua tibia para refrescar su piel. No uses jabones con fragancias ni productos con químicos fuertes, ya que pueden empeorar la irritación.
4. Evita cremas espesas y aceites corporales
No apliques cremas hidratantes pesadas ni aceites, ya que pueden obstruir los poros y empeorar el salpullido. En su lugar, usa lociones ligeras.
5. Deja que su piel respire
Si el salpullido está en la zona del pañal, intenta dejarlo sin él por momentos para que la piel se ventile y sane más rápido.
6. Evita que se rasque o frote la piel
Si el niño se rasca, recorta sus uñas para evitar que se lastime. Puedes usar una compresa fría en las zonas irritadas para calmar la comezón.

¿Cuándo acudir al pediatra?
El salpullido por calor suele desaparecer en unos días con los cuidados adecuados, pero debes llevar a tu hijo al pediatra si:
- Presenta indicios de infección (hay pus o hinchazón).
- Aparece fiebre junto con la irritación.
- La piel se ve muy inflamada o presenta ampollas.
- No mejora después de tres días de cuidados.
El salpullido por calor es una condición común en niños pequeños, pero con medidas simples puedes prevenirlo y aliviarlo rápidamente. Mantener la piel de tu hija/o fresca y seca es la clave para evitar molestias, así podrás asegurarte de que disfrute de los días calurosos sin incomodidad.
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